Los dos Méxicos

La semana pasada fui a Puerto Vallarta, donde recogimos un cargamento grande de muebles minimalistas para  decorar nuestros centros comerciales de la Ciudad de México, especialmente nuestras tiendas más glamurosas, quienes al ver nuestros prospectos indicaron que ellos quieren una parte del mismo.

Para poder traer todos estos muebles, llevamos cuatro grandes camiones de mudanzas para poder acomodar todos los muebles que habríamos de traer en nuestro primer viaje de los cuatro que habrían de seguir; sin embargo, yo solo iría una sola vez, mientras que las demás lo harían otras personas.

Debido a que el camino de aquí hasta Puerto Vallarta es largo, nos fuimos parando en varios logares para comer o tomar algo y fue aquí donde me di cuenta de uno de las grandes razones por las cuales México no avanza y porque nunca lo hará de no cambiar radicalmente el modo de manejar del país.

Al viajar por los muchos caminos que se han de tomar para llegar a  Puerto Vallarta, me di cuenta verdaderamente del estado deplorable en el que vive nuestra gente y el por qué la productividad en masa en México está tan retrasada cuando comparamos con el resto del mundo.

Los pueblos y aldeas que vi al cruzar por ahí eran todos como pequeñas entidades independientes de la federación, atoradas en la telaraña del tiempo en un mundo donde el siglo XXI es el sello de todo avance y de la “iluminación” que enorgullece tanto a los dirigentes del mundo.

Cuando los empresarios se quejan con nuestros economistas de la poca productividad de sus empleados y de los empleados en general, siendo esto la madre de los sueldos bajos, les pido que algún día visiten el otro lado de la moneda y vean como vive la mayoría de la gente en nuestro país.

Al ver estas aldeas y minúsculos pueblitos, me di cuenta que aunque sus habitantes quieran superarse y dar una mejor vida a sus familias, les es imposible, ya que sus localidades no cuentan con lo necesario para siquiera tener el mínimo de estudios y el trasladarse a otro poblado es imposible, debido a que simplemente no pueden pagar la cuota de transporte para llegar a donde tengan que llegar, además de que el tiempo nunca les sería suficiente, debido al pésimo estado los caminos y calles que hay que recorrer para hacer cualquier tipo de traslado o desplazamiento.

A su vez, es evidente para mí y para todos que hay dos Méxicos distintos, siendo estos el México urbano, que como máximo son 4 ciudades, y el México olvidado, que es el resto del país, donde la productividad es al menos 5 veces menor por trabajador que en las ciudades.

Cómo podemos esperar que las personas que viven bloqueadas de toda civilización, cuya dieta máxima consiste de tortilla y frijol, como máximo que tengan una productividad alta.

Si es que México no empieza a apostar por el verdadero desarrollo de cada localidad, con centros competentes de salud, educación, transporte y recreación, este país va a quebrar.