La independencia es un gran paso

Hay etapas de transición en la vida que reorientan nuestro camino, determinan los nuevos rumbos que habremos de seguir y nos dejan importantes recuerdos y experiencias. Comenzamos a vivirlas desde la infancia, cuando asistimos por primera vez a la escuela, concluimos un ciclo formativo o hacemos el primer viaje sin la compañía de nuestros padres.

Al comienzo de la edad adulta, uno de los momentos de transición más importantes para muchos jóvenes es la salida de la casa familiar, para comenzar a vivir de manera independiente. Anteriormente, dicha salida se hacía con miras al matrimonio y la formación de una familia propia. En el caso específico de las mujeres, era muy raro y hasta mal visto que una joven saliera de su hogar si no era para casarse.

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Afortunadamente –por lo menos en este caso–, las costumbres y las ideas cambian. Hoy en día es más común que antes de adquirir ulteriores compromisos, los jóvenes quieran probar la independencia, fortalecer su autonomía y aprender a manejar responsabilidades como las de administrar un presupuesto y cuidar todos los detalles del mantenimiento de un hogar. Y también están los casos de quienes por motivos de sus estudios o empleos, requieren mudarse para estar más cerca de la universidad o el lugar de trabajo.

Sean cuales sean las razones para independizarse, hay que tener en mente la importancia de planear muy bien este cambio, pues si se hace de manera precipitada o sin considerar bien todo lo que implica, la experiencia puede resultar incómoda o desagradable.

Si estás pensando en independizarte, pero no sabes cómo o por dónde empezar, los siguientes consejos te serán de utilidad.

Evalúa si has elegido el motivo y el momento adecuados

Hay situaciones que pueden impulsarnos a tomar decisiones, aunque el momento no sea propicio; por ejemplo, una discusión con los padres, una nueva relación sentimental o hasta el simple pero vital deseo de cambiar. Antes de ceder a impulsos semejantes, evalúa si tus motivos realmente son suficientes para dar un paso tan drástico y se estás preparado para asumir todas las responsabilidades y consecuencias.

¿Puedes cubrir los gastos de la renta y los servicios? ¿Estás listo para vivir por tu cuenta o con otra persona? ¿Los desacuerdos familiares son realmente irreconciliables? Evalúa y responde preguntas semejantes cuando la situación se haya tranquilizado un poco y hazlo de la manera más honesta posible. Si después de reflexionar continúas firme con tu decisión, trata de resolver los desacuerdos, si es que los hubo, antes de mudarte. La independencia no tiene que significar una ruptura con tus seres queridos y el proceso será más sencillo para todos si la despedida es en buenos términos.

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Elabora un presupuesto

Es una recomendación que se hace con frecuencia, pero también es una de las que más se eluden. Sacúdete la pereza y dedica una tarde a elaborar un balance de tus ingresos y gastos, tanto los que tienes actualmente como los que deberás asumir al independizarte. Fija un límite de lo que podrás pagar por concepto de alquiler, para que te guíes por esta cifra al iniciar tu búsqueda.

Considera también que la renta de un departamento o hasta de una habitación es un compromiso a largo plazo (un año por lo general). Piensa bien si cuentas con los ingresos, ahorros y la estabilidad económica en general para cubrir los gastos, al menos durante ese periodo.

Investiga y considera varias opciones

Con las cosas bien pensadas y un presupuesto en mente, ya puedes empezar la búsqueda de un departamento. Hay muchos sitios de internet especializados en la renta de inmuebles y que te permiten filtrar la búsqueda con base en la ubicación, el presupuesto y el tipo de vivienda.

También puedes acudir a una compañía de arrendamiento en México. Al hacerlo, tendrás la ventaja de recibir asesoría especializada, tanto para encontrar el lugar ideal como para cumplir con los trámites de arrendamiento. No obstante, considera que dichas compañías cobran una comisión por sus servicios.

Entre las opciones a considerar, además del inmueble, está el definir si quieres vivir solo, compartir un departamento o rentar una habitación. La primera opción es la ideal, si realmente buscas independencia y autonomía. Su principal desventaja, como ya te imaginarás, es que implica mayores gastos, pues deberás hacer todos los pagos por tu cuenta.

Al compartir departamento también divides los gastos, por lo que puede ser la mejor alternativa si tu presupuesto es reducido o quieres ahorrar. En este caso, tendrás que prepararte para convivir, establecer acuerdos y también ceder. Si decides compartir con amigos o conocidos, ten en cuenta que al vivir en el mismo espacio pueden surgir conflictos y desacuerdos que antes no existían. Valóralo muy bien antes de tomar la decisión, para que no pierdas amistades.

Rentar una habitación en una casa familiar o con una persona independiente que ofrezca un espacio de su casa puede ser una buena idea si te mudas a otra ciudad para estudiar o trabajar. La convivencia con habitantes locales permitirá que te adaptes más rápido y también facilitará la separación del ambiente familiar. La desventaja es que en este caso tendrás que adaptarte a las normas y costumbres de los dueños de la casa.